SE NECESITAN LECTORES
Miles de escritores fueron al velorio y lloraron con desconsuelo junto al féretro del último lector.
- ¿El último? ¿Y qué pasa con los escritores?
- Ellos nunca leen a sus colegas.
UN TAL BRADBURY
El viejo caserón estaba deshabitado pero los bomberos descubrieron el escondite. Formaron una pequeña montaña con los celulares y les prendieron fuego.
El jefe le dijo al novato: "un tal Bradbury creyó que el peligro para El Estado Omnipotente estaba en los libros. Nunca imaginó que Internet acabaría con ellos y que los malditos celulares ocuparían su lugar".
CONDENA
El juez, implacable, le dijo al delincuente: "Desde ahora no verás televisión ni internet, y no usarás celular. Te condeno a vivir la realidad para siempre. Quedas en libertad".
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